Feliz año!

Gracias a todos los que contestaron el formulario. Si no te enteraste y te interesa recibir un Kit de Reflexiones y Ejercicios para Recalibrar (PDF, 35 páginas), da click en este formulario. Ahí mismo consulto sobre posibles actividades juntos y temas para futuras columnas. Las preguntas son opcionales, por eso mil gracias a la cantidad de lectores que dejaron su punto de vista, sugerencias, y mensajes! La fuerza de sus respuestas y escucharlos está redireccionando mi año! Haremos comunidad:

Con su empuje, este mes doy inicio a las sesiones individuales. Si tenés ganas de encontrarnos, acá hay más info o salteala y completá el formulario para coordinar! Qué alegría!!!

 

Aquí la columna de enero:

Para esta primera columna del 2018 busqué empezar con observarnos como especie, esas búsquedas transversales que indudablemente nos tocan a todos. Por eso, la pregunta de hoy es: qué nos separa de sentirnos completos? De aceptar nuestra totalidad? De estar en paz con nosotros mismos?

No esperen que responda eso! Pero sí compartiré en este espacio una primera aproximación.

El contexto es que nuestro cerebro está cableado de una manera donde una parte busca evitar peligro, otra gratificación, otra conexión y sentirse parte. Esto genera huecos y miedos que son parte de la respuesta al acertijo. Abordaremos dos de ellos: el miedo a no ser suficiente, al fracaso y el miedo a no ser parte, ser excluido, perderse algo.

El miedo al fracaso

“Algo va a pasar, en algo voy a pifiar.” Nunca les pasó de sentir que tarde o temprano alguien querido se iba a dar cuenta que no somos suficiente? De estar trabajando sintiendo que no sabemos todo lo que deberíamos saber? Esa sensación de deficiencia

Esto es tan común que una parte de este miedo tiene un nombre: el síndrome del impostor. Básicamente es esa sensación donde dudás de tus competencias y crees que no sos suficiente, donde tus éxitos los atribuís a suerte o coincidencias. El término aparece a fines de los 70s en estudios hechos principalmente a… mujeres profesionales. Era obvio.

Y si ya desde chicos tenemos miedo a no ser suficiente, a no pertenecer, el sistema de calificar nuestro saber no ayuda. Nos fuerza desde pequeños a aparentar que sabemos, que conocemos, que tenemos respuesta. Se nos mide por ello.

Lo que tenemos que saber es que es parte de nuestra configuración y nadie escapa de esto. Nuestro cerebro más primitivo se activa en momentos de vida o muerte, pero cuando ese no es el caso, se activa comparándonos con otros. No sitúa en una postura bimodal de: soy parte o me dejarán afuera? Si no soy suficiente, perderé respeto y amor y quedaré excluido de la manada.

Si así estamos configurados, entonces no es TU miedo o el MÍO. Y de esto se desprende el primer consejo: cuando revisamos nuestros miedos, seamos testigos de ellos con compasión y ternura. Son universales.

Actuamos tanto desde el miedo que nuestra percepción de nosotros mismos se organiza alrededor de este miedo a nuestras deficiencias. Creamos estrategias, formas de actuar y responder frente a todo para buscar aprobación de los demás, para no quedar expuestos. Como nuestro ego se siente defectuoso, nos volvemos adictos a buscar aprobación.

Entonces, qué podemos hacer? Lo bueno es que nuestro cerebro siguió evolucionando y cuenta con las herramientas de auto-observación, reflexión, empatía que necesitamos para transformarnos.

Buscamos integrar nuestro ser. Aceptarnos. No hay forma de ser feliz, hacer bien al mundo o lo que sea que te propongas este 2018 sin cumplir con esto.

Primero, investigamos.

  • Cuál es mi versión del miedo al fracaso?
  • En qué áreas me da miedo quedarme corto?
  • Qué tipo de error me da pánico cometer?
  • En el trabajo? En mis relaciones?

Buscá pensamientos o situaciones donde buscás anticipar un posible rechazo o deficiencia. Qué estrategias usás para conseguir aprobación de los demás?

Segundo, analizamos. (Este paso es más pragmático, me sirve en algunos casos donde ser racional sirve, me destraba).

  • Qué estamos dejando de hacer por miedo a fracasar?
  • Qué decisión no estamos tomando por miedo a no ser aceptados?
  • Cuánto nos está costando posponer esa acción o decisión a nivel emocional, físico y financiero?

Tim Ferriss recomienda sentarse y escribir la pesadilla. La escribimos en detalle con miedos, dudas, qué pasa si. Después por cada uno de ellos, escribimos acciones que podríamos hacer para minimizarlos y qué escenarios posibles eso crearía. Si definimos riesgo como la posibilidad de que algo sea irreversiblemente negativo, abordaremos nuestra inacción por miedo a fracasar desde otro lugar.

Tercero, pausamos y recordamos que somos mucho más que nuestros pensamientos y miedos. Nadie viene fallado, nadie es descartable. Entender que estamos conectados entre todos ayuda a bajar esta adicción a ser aceptados. Desde la mirada más amplia, ya lo somos.

El mes que viene charlaremos sobre el miedo a perderse cosas. No desde el concepto actual de FOMO (fear of missing out) de las redes sociales, sino en un sentido más amplio.

No podemos sentirnos libres por dentro si nuestros miedos nos rigen. Espero que este combo de verano nos permita reconocerlos y soltar muchos de ellos.

 

Columna publicada en el mes de Enero 2018 en revista Ohlalá

Más info

“Por qué deberías definir tus miedos y no tus metas?” En esta charla Ted, Tim Ferriss explora en más detalle la técnica que menciono arriba.

Un ejercicio: cuando este mes veas películas o series preguntate qué miedos rigen a algunos personajes, cuánto de su actuar son estrategias para ser aceptados, qué tan conscientes son de eso.

 

EXTRA! Si estás en época de conectarte con tus sueños, como complemento a la columna de diciembre 2015: Soñar en Grande, hice este formulario nuevo para que empujar reflexiones y de paso compartas tu sueño con alguien (conmigo en este caso).