“¡Cómo cambió tu vida en estos últimos años!” es algo que escucho seguido y no deja de sorprenderme. Por momentos, parece que las cosas se van dando y las oportunidades aparecen solas, pero después, me doy cuenta de que casi todo responde a mis búsquedas, mis intenciones y lo consciente que he sido en poder diseñar mi vida.

Dentro de ese proceso de diseño hay mucho de eliminar, de descartar, de juntar coraje y borrar. Hoy, es muy simple llenar nuestro tiempo, nuestro espacio, nuestro teléfono, nuestro silencio, nuestra agenda y nuestra panza (ja). Lo urgente y lo inmediato avanzan por default, salvo que hagamos un trabajo de edición a consciencia que, por defecto, implica eliminar.

Y de eso se trata gran parte de mi 2015 (a veces le pongo títulos a mis años, y este dice “Menos pero Mejor”). Hace meses que intento aplicar esta frase del diseñador Dieter Rams a mi vida y quiero compartirles tres pilares que me ayudan en el proceso:

Trabajar la confianza en la abundancia. Suena contradictorio pero la abundancia tiene que ver con las posibilidades, no con la acumulación. En febrero, después de 8 años organizando el evento de charlas PechaKucha, decidí no hacerlo más. Generé un vacío sin saber qué iba a pasar. Confié en la abundancia, preparada para cerrar un capítulo y borrar esa etiqueta con la cual mucha gente me identificaba.

Ser conscientes de nuestra capacidad de elegir. Estos meses, opté por frenar muchas veces en el día y preguntarme: “¿Elijo hacer esto?”. Ojo que hacerlo de manera completa implica quitar el poder a toda situación, persona o fuerza externa. El filósofo William James lo resume así: “Mi primer acto del libre albedrío será creer en él”.

Hay un concepto que me gusta en el que se distinguen las opciones de las elecciones. Podemos no tener control sobre las opciones que se presentan, pero siempre tendremos la posibilidad de elegir entre ellas. La única manera que tenemos de perder el control, es cuando olvidamos nuestra capacidad de elegir.

Pensar a largo plazo. Imaginarme dentro de unos años es una forma de ganar perspectiva. Comprometerme con los pasos necesarios para alcanzar ese estilo de vida que quiero me sirve para establecer prioridades y me ayuda a eliminar lo que no está en sintonía con eso. Volviendo al inicio de la columna, entiendo que mi vida es esa acumulación de microdecisiones que diariamente no se ven pero que, después de un tiempo, me ponen en otro lugar.

Vale aclarar que muchas veces este “menos pero mejor” llega en distintas instancias de la vida de cada una. Hay etapas de juego, dispersión, exploración, en las que “menos” no tiene mucho sentido. Sin embargo, no deja de ser un lindo ejercicio preguntarnos si estamos ok con nuestras prioridades (versus urgencias) y si voluntariamente estamos en modo “dame mucho” (o nos come el día a día y olvidamos nuestra capacidad de elegir).

Eliminar para refinar, elegir para tener el control, no dejan de ser búsquedas y aprendizajes para diseñar nuestras vidas cada vez más.

 

+info

“Essentialism” de Greg McKeown: el libro que me acompaña en esta búsqueda y fue disparador de la columna.

“Dieter Rams: Less but Better”: ojalá empuje a que quieran saber más sobre el poder de su filosofía en el diseño de ciudades, objetos y nuestras vidas.

 

Columna publicada en revista Ohlalá en noviembre de 2015.