¿Si pudieras ecualizar tu personalidad momentáneamente de acuerdo a la situación que se presente, lo harías? ¿En qué situaciones sentís que te vendría bien? ¿Qué parte aumentarías o minimizarías de tu carácter?

Hace unos años, después de tener a mis hijos, me reinventé profesionalmente. Aunque no era la primera vez que mi vida cambiaba de rumbo, ahora implicaba salir del círculo creativo y cultural y adentrarme en el mundo corporativo. Encima, tenía que salir de casa. Y como nada llega despacio, en pocos meses me encontraba en reuniones con miembros del directorio de una multinacional debatiendo temas estratégicos. Creo que en parte lo logré gracias a un pinta labios y un par de tacos.

Hoy les comparto una herramienta lúdica y sencilla que varias personas usan para resaltar partes de su personalidad y minimizar otras. Los alter egos.

La consigna es simple: crear un personaje ficticio que nos ayude a hacer un switch rápido y momentáneo en nuestra forma de actuar. Sería algo así como tener un mindset elástico y un actuar flexible.

Tal vez lo primero que se te venga a la mente son las celebrities y sus conocidos personajes. Algunos construyen sus carreras desde sus alter egos a tal punto que solo conocemos sus nombres ficticios. Otros, se apalancan en ellos en situaciones específicas como Beyonce con Sasha Fierce. A Bowie ni le alcanzó con uno solo, gracias a Dios. En la mayoría de los casos, cuando no hablamos de artistas, los alter egos son privados, íntimos y nadie salvo nosotros mismos los conocen. Deportistas de alto rendimiento, profesionales de cualquier disciplina usan esta herramienta para apelar a una parte de su ser en momentos donde necesitan lograr cosas “extraordinarias”. Sí, fuera de su forma ordinaria de actuar.

Desde lo práctico, contamos con uno o dos personajes que vamos desarrollando a través del tiempo y que usamos en momentos determinados para darnos fortaleza en algún aspecto.

En realidad, como nunca dejamos de ser nosotros mismos, los alter egos solo ayudan a filtrar matices que llevamos dentro. Esta es la diferencia con los role models, ejemplos inspiradores externos, que nos ayudan a representar perfiles que admiramos.

A través de ejemplos, les acerco consejos.

1/ Usar amuletos para anclar. Mi empoderada mujer corpo se activaba con un par de tacos y labial. Nada de eso era cotidiano o recurrente en mí, por eso servían como disparadores. Más allá de crear personajes puntuales, creo que varias elegimos nuestro vestuario para reforzar cómo nos queremos sentir.

2/ Recurrir a ellos para ponerle magia a momentos difíciles o aburridos. Una amiga le dice “La Toscanita” a su casa en los suburbios y ambas nos reímos recordando a Diane Lane cada vez que estamos en modo doméstico, con dos hijos, sin marido, remando y amando nuestras vidas. Albañiles, jardineros, livings sin muebles o de noche buscando leña seca, entrar en modo Diane baja la queja y sube el disfrute. Más tranqui: Algún alter ego para limpiar la casa?

3/ Suavizar más que amplificar. Si se trata de ecualizar nuestro carácter, a veces necesitamos más paciencia, humildad, bondad. Con enojo es muy fácil dejarnos llevar y descarrilar. En momentos así, podemos apelar a un personaje amoroso, inmutable y centrado que nos permita recordar que también podemos ser eso. A veces pruebo poner las manos en un tipo de mudra (gesto sagrado) especial para anclar esto.

Tal vez uses algunos anclajes sin tener un alter ego puntual. Tal vez jamás se te ocurrió y te parece esquizofrénico. Tal vez tenés múltiples desde hace años. Sea como sea, es fascinante conocer y potenciar nuestros propios matices y múltiples facetas a medida que pasan los años.

May

 

Columna publicada en revista Ohlala en noviembre 2017.

+info:

Escuchá a Todd Herman en Spotify (The Tony Robbins Podcasts).

Buscá online el video “The Five Steps to Developing a Powerful Alter Ego in Business”, de Todd Herman, la herramienta base con la que coachea a atletas, emprendedores y ejecutivos.