Antes de compartir la columna, quería pedirles que me ayuden a promover este tema de #MentorasYAprendices. Aquí dejo la versión en PDF para que puedan copiarla, bajarla, mandarla por mail.

Este pedido tiene que ver con un compromiso que asumí (conmigo misma) de ayudar a promover temas relevantes para empoderar mujeres y que va de la mano de estudiar sobre el tema, juntarme con organizaciones para contribuir y aprender, aceptar ser speaker en algunos congresos/eventos y mentorear cada vez que puedo. Más novedades para el año próximo, pero por ahora les pido difusión – si no es de este punto de vista, ¡que sea del tema en sí!

Agradezco a Carola Birgin quien aceptó hablar del tema y desplegar el doble de espacio de siempre en la revista. ¡Gracias!

Aquí la columna:

Entre Mentoras y Aprendices

Es el mes de la madre y podría ocupar esta doble página con cuestiones de maternidad, pero quiero hablar de otro tipo de díada: mentora y aprendiz.

Casi todas tenemos esa amiga o ese grupo de amigas que nos atajan cuando somos una nube de indecisión y no sólo logran calmarnos sino plantear lo que nos conviene hacer. Otras tuvimos a alguien que nos acompañó en nuestros estudios o en pingponear nuestra tesis. Pero las estadísticas indican que casi ninguna mujer tiene mentores en el ámbito laboral. Podemos nombrar a algún jefe que confió en nosotras o alguna referente que queremos emular si tenemos suerte, pero el mentor es otra cosa.

¿QUÉ SIGNIFICA EL MENTOREO?

Tener una mentora implica encontrar una persona con quien sentarte y que se ponga a tu servicio para ofrecer su propia experiencia con el objetivo de ayudarte a crecer en tus propios términos.

Es una relación que nace orgánicamente o se construye de manera pautada (como el Programa de Mentoreo de Voces Vitales y UNFPA de Naciones Unidas).

La mentora aporta claridad y muchas veces actuará de coach. Sin embargo, la diferencia con un coach tradicional es que podrá compartir su experiencia, los errores y aciertos en su trayectoria. Esto hace que el vínculo sea de confianza y muy práctico si ambas comparten el mismo contexto laboral (trabajan en el mismo hospital) o trazan una trayectoria similar (ambas realizan piezas de joyería).

¿CUÁL ES LA DIFERENCIA CON EL SPONSOREO?

Tal vez hayan escuchado sobre el sponsoreo (“tal persona es su sponsor”). La diferencia con una mentora es que esta última te hablará a vos cuando estén juntas, mientras que tu sponsor hablará de vos en general cuando vos no estés y empujará para que ciertas personas quieran conocerte o considerarte.

Lo interesante del sponsoreo es que puede ayudar a destrabar una gran diferencia que existe entre hombres y mujeres al postularse a nuevos trabajos. Ellos lo hacen basándose en su potencial y ellas, sólo cuando están seguras de contar con experiencia previa. Quienes elijen a candidatos usan el mismo parámetro: al hombre se lo mide por lo que puede llegar a dar, a la mujer por mérito comprobado. Entonces, si logramos tener más sponsors personales que inviten a otros a ver nuestro potencial, esto puede empezar a cambiar.

DESAFÍOS LOCALES

Podríamos debatir, ¿qué necesitamos más: mentores o sponsors? En algunas piezas editoriales globales y en comentarios de Sheryl Sandberg, se discute si no estaremos haciendo demasiado foco en conseguir mentores porque buscamos aprobación de todo, cuando lo que necesitamos es más sponsoreo y oportunidades concretas. Por mis conversaciones locales, creo que en Latinoamérica necesitamos de ambas. Nuestros desafíos culturales hacen que sea muy valioso tanto poder compartir experiencias como recibir ayuda concreta.

De un informe de FOMIN que me compartió Susana García Robles del BID, capturé este párrafo: “A pesar de los esfuerzos del sector público y privado por mejorar el entorno emprendedor, aún existe una brecha de género importante en el emprendimiento (principalmente en términos de cantidad y crecimiento), que deja rezagada a la población femenina. Esto no sólo es el resultado de un entorno emprendedor complejo al que muchas veces se enfrentan las mujeres en la región, sino también el resultado de las actitudes y motivaciones de ellas mismas.

Las actitudes y motivaciones de ellas mismas. Aja. Esto es fortísimo. Como siempre les comento, en casi cualquier situación tenemos la opción de pararnos como víctimas o como protagonistas. En este caso, sería más simple hablar exclusivamente de desigualdad e ir por ese camino donde el poder queda en el otro. Pero hay otro recorrido más, mientras vamos empujando eso, y tiene que ver con sentirnos protagonistas en mejorar nuestra “actitud y motivación”. Este es el motivo por el que elegí el tema de mentoras y aprendices: toda revolución no deja de ser un cambio de percepción. Por muchos años más, vamos a necesitar a mujeres que nos digan que se puede. Perdón, mujeres que nos muestren que se puede.

PROMOVER LA DIADA

Y ahora se plantea la paradoja. Las mujeres que logran avanzar en sus carreras rara vez mentorean a otras mujeres. Una emprendedora me confesó: “Las mentoras que quisiera tener son las que logran integrar su vida personal y profesional, pero son las que menos tiempo tienen justamente por eso”.

Qué interesante sería que quienes leen esta columna puedan ayudarme a promover esta díada a ambas partes: ¡necesitamos más mentoras comprometidas!

Si logran conversar con mujeres que tienen esa dicha, podrán verificar lo siguiente: quien oficia de mentora expresa cuánto crecimiento personal recibe de esos encuentros y el placer que obtiene en ese dar y recibir.
“Más allá de lo energizante que es interrumpir mi agenda para tomar un té con Caro, su mirada representa a los jóvenes y me ayuda a entender más sobre sus inquietudes y nuevas formas de desafiar el status quo… o sea, ¡a mí!” me dijo escandalizádamente feliz una mentora.

Lo increíble es que es nada de esto es lineal. Hoy puedo mentorear a una chica y mañana, sentarme a escuchar a una mentora que llega a mí por recomendación de mi sponsor. Esto hace que se vaya tejiendo una red de contención, celebración de conocimiento y de empoderamiento concreto entre nosotras.

Y ahora viene el momento de expansión y conquista mental: esta columna no es para abogadas o médicas, aplica para cualquiera. Les pido que lean entendiendo que todas tenemos aprendizajes para compartir y que todas somos dignas de recibir ayuda.

Tantas mujeres del pasado lucharon por nuestros derechos y para ampliar nuestra libertad, tomemos esa posta y trabajemos juntas para aprender a vibrar merecimiento. De dentro hacia fuera, y juntas.

 

+ INFO

En Voces Vitales promueven el liderazgo de la mujer, allí verás el Programa de Mentoreo junto a UNFPA que menciono arriba.

En FOMIN encontrarás el reporte que me pasó Susana, infografías y videos de emprendedoras.

En su charla Ted titulada “¿Por qué tenemos tan pocas mujeres dirigentes?”, Sheryl Sandberg (directora de operaciones de Facebook) da interesantes consejos para las mujeres líderes.

 

Disparadores con actitud de aprendiz y de mentora

  1. Escribite una carta a vos misma cuando tenías 15 años. Dale consejos, compartile aprendizajes asociados a algún tropiezo puntual o cómo aquella decisión tan bien tomada marcó un hito en tu vida hoy. Mentoreate.
  2. Hacé una lista de aquellas mujeres que conocés que te gustaría que fueran tus mentoras o sponsors. Escribí en una o dos oraciones qué valor encontrás en ellas. Solo el hecho de confeccionar la lista hará que tu actitud hacia ellas cambie. Recordatorio: no importa cuán avanzada estás en tu actividad, todas podemos recibir ayuda.
  3. Ser mentora no es un compromiso de por vida. Si la actitud es la adecuada la díada puede establecer pocos (tres) encuentros con desafíos de superación en el medio. Entonces, si el compromiso de tu tiempo no es enorme, te animás a pensar en alguien que podría recibir tu mentoreo?
  4. Como en todo lo que no es habitual, siempre hay miedos y prejuicios. Te invito a que tomes nota de todos los que aparecieron (sobre mentoras, aprendices o subtemas) cuando leíste esta columna o al realizar los ejercicios. Anotarlos es una forma simple de ver nuestros límites.

Columna publicada en revista Ohlalá en octubre de 2015.