Las veces que escuché la frase “branding personal” algo dentro de mí agregó “de plástico”. Sin embargo, hay algo de este tema que me parece valioso explorar y me fascina reformular conceptos de manera que me sirvan para crecer. Hoy quiero compartirles este proceso para expandir nuestras búsquedas juntas (¡hola 2016!).

La palabra branding me remite a algo con fines comerciales y, “branding personal” lo asocio a la construcción de un personaje.

Quisiera reformularlo así: ¿cómo te presentás al mundo? Y ahí sí que me parece algo digno de observar y mejorar. Hagamos eso.

Elizabeth Talerman, fundadora de Nucleus, describe una marca como una fuerza rectora y sentido de propósito. Lo que defendés. Lo que te diferencia. La suma de tus comportamientos. Si lo llevamos a las personas, cada maestra, odontóloga, emprendedora, diseñadora, ama de casa o cocinera tiene su propia forma de interactuar con el mundo, de decir “acá estoy, esta soy yo”. Llamemos a eso nuestra marca.

Podemos seguir como estamos o frenar y observarnos para ver si hay algo interesante a mejorar. Lo fascinante es que aunque no hagamos nada y nos parezca poco importante, no dejaremos de estar enviando mensajes a nuestro entorno igual. Desalineados, incongruentes o confusos, tal vez. Siempre estamos comunicando y vibrando, nos hagamos cargo de eso o no.

Aquí unos consejos para pensar en esto de cómo nos presentamos al mundo:

Sé consistente. La mejor forma de lograrlo es siendo auténtica. Me presento al mundo tal cual soy. Te pregunto: ¿sos quien decís ser?, ¿amás lo que decís que amás? Actuar de lo que no sos es agotador e insostenible, ahorrate el tiempo porque no sirve.

Encontrá tu aporte. Cómo te presentás al mundo tiene que ver con un entendimiento verdadero de que lo que hacés para beneficio de otros. Es comprender tus cualidades y saber cuáles te diferencian. Así, podés presentarte entendiendo tu rol y ofreciéndolo con brazos abiertos y una sonrisa. ¿Al servicio de qué estás? (una de mis preguntas favoritas).

Sé transparente. Animate a compartir tus sueños o lo que aspirás lograr con tu entorno o audiencia, ya que dependerás de ellos para conseguirlos.

Existe un dilema universal: querer sentirnos únicas y, al mismo tiempo, pertenecer. Esta puja lleva a camuflarnos y hacernos pasar por lo que no somos. Desde mi punto de vista, si lo que ofrecemos es auténtico y apasionado, siempre habrá alguien con ganas de recibirlo – y siempre estarán los que no.

Esto no tiene que ver con tu timidez o lo mandada que puedas ser ya que siempre transmitís algo. Tu firma en el mail, tus bíos en redes sociales, tu tarjeta personal, el estado de tu escritorio, cómo saludás a las personas, la propina que dejás, tu peinado y cómo olés. Todo constituye a cómo te presentás al mundo o, ahora más cómoda usando la frase, tu branding personal.

Es enero y todo parece reformulable. Te invito a pensar cómo estás vibrando y qué mensajes irradiás al cosmos… porque el cosmos responde en base a eso.

+ info:

Mirá documentales o lee autobiografías de esos personajes que marcaron nuestra historia. Mirá este de Björk (está en Netflix) para recibir una alta dosis de mujer en “cómo me presento al mundo”.

La charla Ted de Brené Brown, “The power of vulnerability” es impecable para entender eso de aceptar cómo somos y abrirnos al mundo después. Tiene subtítulos en español.

 

Columna publicada en revista Ohlala en enero 2016.