Hace un año, en este mismo espacio, decía: “Deseo escribir una columna que invite a las mujeres a reflexionar sobre su crecimiento personal, a sentirse más poderosas y conscientes de lo que les pasa, a hacerse preguntas más seguido y a entender que otra mujer puede ser más contención que competencia. Deseo escribir desde mis propios aprendizajes y entendiendo que es una charla entre pares. Me pongo al servicio de todas desde el corazón y pretendo disfrutarlo”.

¡Feliz año de búsquedas compartidas!

Ustedes me leen una vez al mes, o esporádicamente cuando manotean alguna OHLALÁ! en casas de té, consultorios o cuando su mujer no los ve (hola, hombres). En mi caso, “la columna en OHLALÁ!” es un espacio mental. Cada cosa que leo, veo o vivencio va acompañada de una traducción en aprendizaje o pregunta para compartir.

En este tiempo, recibí mensajes de ustedes; algunas refuerzan algo que les sirvió y muchas me cuentan que sienten que NECESITAN UN CAMBIO.

Si me habrá pasado, amigas…, hasta diría que sistemáticamente. Entonces, como celebración, esta columna no nace de mis búsquedas sino de las de todas nosotras.

TRES ACCIONES

Matizar el momento: está en nuestra naturaleza sentir que necesitamos un cambio. La vida tiene tantas facetas o aristas que es lógico que en alguna creamos que sería bueno evolucionar o mejorar. Las que creen que la tienen atada con alimentación, pareja, crecimiento profesional, ejercicio, evolución espiritual, vínculos personales, que me escriban y ¡les cedo este espacio y negocio con Caro más páginas! Entonces, saber que es algo normal debería bajarnos la ansiedad sin perder momentum: seguir con ganas de crecer pero sin angustiarnos.

Entender los ritmos: así como promuevo ser protagonistas de todo lo que vivimos –no existe el “es lo que hay” o “siempre fui así”, chupetes pacificadores–, también creo que somos parte de un todo. Las estaciones nos afectan, lo que otros están atravesando no es nuestra batalla, y si tenemos una mala semana puede que sea solo una mala semana. Asimilar los tiempos.

Hace dos años, hubo un mes en el que me sentí antisocial, ermitaña. Un día cualquiera, en pijama desde temprano, pensé: “Es invierno, estoy hibernando”. Ya me había pasado, y me sigue pasando, solo que ahora sé que es un momento de introspección en el año. Mis ritmos. El ejercicio que propongo es que analicemos si el contexto es temporal y solo hay que transitarlo (hasta aprovecharlo) o si realmente necesitamos hacer ajustes grandes.

Ser, no hacer: varias me escriben deseando cambios de trabajo o estudio porque imaginan rutinas y tareas distintas. No perdamos tiempo con “¿qué me gustaría hacer?”, sería más nutritivo preguntarnos “¿quién quiero ser?”. Esa búsqueda es la que vale la pena sangre, sudor y lágrimas. Ese camino es que el que nos dará cada vez un poco más de paz, sin volver a qué-me-gustaría-hacer dentro de dos años, cuando ya estemos aburridas de nuevo.

Gracias por hacerlo un ida y vuelta. Chinchín.

+info:

Para festejar: “Oração, a banda mais bonita da cidade”, es el video que usé cuando lanzábamos Ideame, representa la creación compartida.

“Color War ‘Shapeshifting’” es otro video que celebra las múltiples facetas que tenemos y es una invitación a empoderar a cada niña que se cruce en nuestro camino.

 

Columna publicada en Revista Ohlalá en Septiembre 2015.

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En el video de Oração, canto ser la chica en patas con flor en el pelo.

Esta columna publicada en septiembre fue un gracias a todos los mensajes, mails y comentarios que recibo por estas reflexiones mensuales en voz alta. Aunque parezcan bloqueados los comentarios en el blog, están con filtro por la cantidad de spam que recibe wordpress… pero dejen cuando gusten que me alimenta leerlos y hacer esto un ida y vuelta.